lunes, 3 de junio de 2013

LA REBELDÍA TURCA Y EL SALARIO MÍNIMO INTERPRPOFESIONAL EN ESPAÑA

   Más de setecientos detenidos y casi doscientos heridos en las movilizaciones sociales en Turquía. Y lo peor, un muerto. Y un muerto son demasiados para que no se dé importancia a la represión y la violencia con la que está actuando la policía turca, siempre a las órdenes de un presidente autoritario llamado Erdocan, que echa balones fuera y habla de chorradas varias como la implicación de otros países en estas protestas, debidas por su horrorosa labor como presidente. Todo lo conseguido por los turcos, como convertir a Turquía en un país mejor gracias al laicismo introducido por Atatürk, se ve amenazado por un Erdocan que reivindica un islamismo radical. Y volvemos a lo mismo: imponer es coartar libertades. Periodistas en la cárcel, homosexuales perseguidos, imposición de una religión por encima de una democracia y, por supuesto, un control absolutista. Desde aquí, todo mi apoyo y solidaridad a los valientes que salen a las calles y siguen gritando que quieren una Turquía libre, pese a la violencia policial. Que nadie os calle.
   Otra cosa hoy. El Banco de España recomienda eliminar el Salario Mínimo Interprofesional. Lo cierto es que cuando leo estas cosas me pongo un poco negra. No me entra en la cabeza que en España, a la cola de los salarios mínimos en Europa, se carguen los pocos derechos fundamentales que nos quedan. Estoy indignada. Mientras ellos han manejado nuestro dinero, lo han malversado, lo han robado y se lo han dado a sus colegas, resulta que ahora quieren que se haga todo esto legal, pisoteando la dignidad de los pocos trabajadores que quedan. No vale con recortar las prestaciones y subvenciones. Ahora también recortar el dinero de los que ganan menos. Va a sonar populista pero, ¿por qué no se recortan ellos el sueldo? ¿Por qué no tienen sus salarios techo? Que se lo hagan mirar, que se suban los impuestos a las rentas más altas, que se recorten los sueldos los políticos de primera línea y, sobre todo, que no tengan más de un sueldo y cobren dietas que no les corresponde. ¡Ah! Y que no cobren el negro, claro.